sáb. May 25th, 2019

Las drag queens o el nuevo negocio millonario de la belleza

Inspiran, venden y crean tendencias. Y las firmas, a cambio, invierten en sus ‘shows’ y las patrocinan. Paso al nuevo canon de las divas del transformismo.

Gracias a una mujer transexual afroamericana, Marsha P. Johnson, la comunidad gay reivindicó su orgullo por primera vez. Fue en la discoteca Stonewall de Nueva York en junio de 1969. Treinta años después, una drag afroamericana lidera una revolución que está llevando a las reinas del transformismo a un estatus desconocido hasta ahora de respeto, reconocimiento y admiración. Que su último libro se llame GuRu (Harper Collins) no puede ser más acertado. Y no solo porque juegue con su nombre, sino también porque RuPaul (San Diego, 1960) se ha convertido en la guía espiritual del movimiento, o lo que es lo mismo: en la madre de todas las madres.

En la Foto: RuPaul  FOTO: MATHU ANDERSEN PARA GURU.

La influencia de este nuevo rey Midas es palpable. Su programa de televisión RuPaul’s Drag Race, que cuenta ya con nueve premios Emmy, es solo la punta de un iceberg económico que genera millones de dólares al año. Basta comprobar las cifras de sus Drag Con, dos congresos anuales (uno en Nueva York y otro en Los Ángeles) en los que se mueven ocho millones de dólares solo en venta de maquillaje, pelucas y todo tipo de recuerdos de las drag queens que han pasado por las 10 temporadas que ha emitido el programa.

O las giras que los exconcursantes hacen por todo el mundo, agotando aforos con entradas que superan los 100 euros (las 2.000 localidades para RuPaul’s Drag Race Werq The World en España se acabaron en apenas unas horas el pasado verano) y que permiten hacerse una foto y saludar en persona a alguna de las estrellas del espectáculo. No es de extrañar que la revista Time lo haya incluido en su lista de los más importantes, o que fuera la primera drag queen con estrella en el paseo de la fama de Hollywood (en marzo de 2016). Sin embargo, lejos del divismo que le rodea, RuPaul se considera «un auténtico introvertido con máscara de extrovertido. Transformarme me permite brillar, sentirme poderoso. Cada vez que lo hago me siento como Clark Kent convirtiéndose en Superman. Sin embargo, cuando las cámaras están apagadas, prefiero reservar mi energía», explica en su libro.

En la foto, Sasha Velour. FOTO: GETTY IMAGES

El fenómeno RuPaul’s Drag Race es imparable. Acaba de anunciarse la puesta en marcha de una versión británica de este reality que busca, mediante pruebas yplaybacks, a la mejor drag queen. Lo presentará el propio RuPaul y se suma al que se puso en marcha en Tailandia –que el artista se limitó a amadrinar–. Por otro lado, se emite en Estados Unidos la cuarta temporada de la edición All Stars, que enfrenta a antiguas concursantes que no llegaron a ganar; y aún resuenan los ecos del primer especial de Navidad, que coincidió con el estreno de un episodio de Los Simpson en el que el gurú y sus chicas enseñan a Marge cómo convertirse en drag.

NEGOCIO MILLONARIO

No hay local gay en EE UU que no cuente con espectáculos drag queen, o programas en directo que no inviten regularmente a antiguas participantes a su escenario. «Algunas pueden llegar a cobrar hasta 10.000 dólares por actuación, lo que a final de año les permite ganar cantidades de más de seis dígitos», declaró Randy Barbato, productor ejecutivo de RuPaul’s Drag RaceAlgunos propietarios de bares de ambiente en Manhattan afirman hacer más de un 25% de caja con respecto a los días sin show; y locales emblemáticos como el Roscoe’s Tavern de Chicago reúnen a casi 1.000 personas para ver en sus pantallas el programa (incluso Mick Jagger se dejó caer por allí).

La presentadora y actriz Deborah Ombres.

El fenómeno no se limita al mundo del show business. El de la belleza reivindica su pedazo importante de pastel. Cada vez son más las firmas que lanzan colecciones y ediciones limitadas creadas o amadrinadas por drag queens. Ellas son las nuevas musas del maquillaje y las avala una audiencia millonaria que no se pierden sus tutoriales en YouTube y otras plataformas socialesMiss Fame, concursante de la séptima temporada, supera los tres millones de visitas en muchos de sus vídeos, y el que realizó en exclusiva para Cosmopolitan en Facebook (Miss Fame Makeup Transformation) alcanzó los 58 millones. Otras reinas como Trixie Mattel, Violet Chachki, Farrah Moan o Valentina también superan los dos millones de visionados en sus tutoriales para Logo, la productora de RuPaul.

«Poco a poco, las firmas empiezan a reconocernos, a apostar e invertir en nosotras», explica Farrah Moan. Pero también a patrocinarlas. «Afortunadamente recibimos mucho maquillaje gratis de marcas que quieren menciones en redes sociales. Aun así, yo no dejo de comprar productos, gasto unos 400 dólares (350 euros) al mes», prosigue. Las que no tienen esa suerte pueden llegar, según varios expertos, a gastar entre 900 y 2.700 euros solo en un lote básico. «Si empiezas en esto, por menos de 500 euros no te haces con un buen material de maquillaje entre pinceles y productos», afirma Deborah Ombres, la primera drag queen que presentó un programa de televisión en España, en MTV en 2001.

Violet Chachki y Pearl Liaison, dos exconcursantes de RuPaul’s Drag Race. FOTO: GETTY IMAGES

MÁS QUE INCLUENCERS

Hasta hace unos años, solo RuPaul había conseguido identificar a las firmas de maquillaje con el fenómeno drag. Fue en 1995, cuando se convirtió en imagen de MAC para su fundación de lucha contra el sida, centrada en la venta de los labiales solidarios Viva Glam. Durante sus seis años de colaboración inauguró tiendas en 10 países y ayudó a recaudar 22 millones de dólares. «Cuando me ofrecieron ser su embajador dije: ‘¡Aleluya, el futuro ha llegado!’, porque significó que todos teníamos un lugar en el sector, que finalmente todo el mundo era bienvenido», afirmó la estrella.

La revolución llegó después, en 2013, cuando creó su primera línea de maquillaje con la firma californiana Colorevolution. Además de Glamazon, una colonia unisex, contaba con un neceser compuesto por colorete, sombras de ojos, gloss, máscara, delineadores… Ese mismo año, tres exconcursantes, William, Detox y Vicky Vox, se aliaron con Obsessive Compulsive Cosmetics para crear una colección de seis labiales y esmaltes de uñas, hoy convertidos en objetos de coleccionista.

Yogurinha Borova, diva del folclore euscaldún que ama a «Barbarella, Björk y Aramis Fuster». FOTO: MISTA STUDIO

Pero si hay una marca cosmética que ha confiado en el mundo drag es Sugarpill Cosmetics, especializada en maquillaje creativo. En 2016, pocos días antes de la gran final de la octava temporada, anunciaron el lanzamiento de una edición limitada con Kim Chi, una de las finalistas, cuyos maquillajes dejaban boquiabierta a la audiencia cada semana. Se componía de una barra de labios con aroma a donuts que se agotó al instante y una sombra de ojos. «Trabajar con Kim Chi fue un sueño hecho realidad. Ella diseñó productos únicos, basándose en los colores que quería y no encontraba en el mercado. Los cosméticos que creamos juntas se convirtieron en los más vendidos», explica Amy Doan, fundadora de Sugarpill.

El pasado año esas cifras se pulverizaron por su colaboración con Trixie Mattel, ganadora del All Stars 3. «Realizamos juntas la línea Oh Honey!, que refleja su obsesión por el rosa y los brillos, y ha sido el mayor lanzamiento de nuestra historia. Pero más allá de las ventas, se trata de trabajar con artistas que respeto y admiro también fuera del drag. Tanto Trixie como Kim son dos personas con las que quería colaborar desde un principio, sin importar la repercusión», concluye.

El maquillaje es un ritual sagrado y extenso que puede durar hasta seis horas. En la foto, Farrah Moan. FOTO: CORDON PRESS

No solo se alían con firmas, también se convierten en empresarias. Es el caso de Miss Fame. Además de imagen de L’Oréal Paris, es maquilladora profesional fuera del drag. Hace unos meses lanzó Miss Fame Beauty, su propia línea.Destacan en ella sus gloss LipVoyeur Crème Lipstick (15 euros), creados con aceite de aguacate y esencia de vainilla y disponibles en cinco tonos. «Si sumo sombras de ojos, labiales, maquillaje, colorete, iluminadores… diría que me pongo unos 1.000 dólares en el rostro cada vez que actúo», ha declarado la nueva empresaria.

La relación entre estas nuevas prescriptoras y los maquilladores profesionales es, por lo general, buena. «Las drag queens no han venido a reemplazarnos, al contrario. El que se hayan popularizado tanto ha permitido inspirar y crear muchas nuevas tendencias, y es increíble que incluso las grandes firmas las estén adoptando. Además, no se debe olvidar que alguien que es capaz de crear un look fantástico para sí mismo no tiene por qué saber hacerlo para otras personas», explica Amy Doan. «Está claro que tenemos muy buen ojo para el maquillaje… Muchos de los mejores maquilladores del mundo llevan una dragdentro», añade con ironía Farrah Moan.

El gaditano Nacha La Macha, artista y actor.

Algo de eso sabe Kat Von D. La tatuadora lanzó hace un año una edición limitada inspirada en la icónica drag Divine, compuesta por una paleta de sombra de ojos (I Am Divine, 30 euros) y un labial (Studded Kiss Crème Lipstick, 15 euros). «Es una celebración de la reafirmación personal y el optimismo», aseguró entonces Kat. «Divine hizo al mundo cuestionarse la idea convencional que tenemos de la belleza. Dejó claro que algo que podía dar ‘miedo’ se podía convertir en apetecible, y eso es muy poderoso». Para la campaña, Mariano Vivanco fotografió a Kat Von D antes y después de transformarse en drag queen, junto a otras tres personas. El público lo vivió como algo impactante.

La última edición limitada de éxito made in drag la firma Patrick Starrr para MAC, marca para la que, en apenas un año, ya ha creado cinco minicolecciones.Maquillador profesional de estrellas como Kim Kardashian y exitoso youtuber, su nombre está en las quinielas para ser parte del programa de RuPaul todos los años. Starrr se sumaría a una lista de profesionales de la belleza que compaginan drag y trabajo y en cuya cima se encuentra Mathu Andersen. Responsable de la imagen de RuPaul durante más de una década, ha trabajado con grandes fotógrafos como Meisel, Leibovitz o Turbeville y ha formado parte de grandes campañas publicitarias. Pero hay más: ha maquillado a estrellas como Janet Jackson, Lisa Marie Presley, Christina Aguilera, Nicole Scherzinger, Jennifer Lopez o Gwen Stefani. Aunque, tras una controvertida y opaca marcha del formato, su puesto lo tomaron dos exconcursantes: Delta (peluquería) y Raven (maquillaje). Raja (novena temporada), por cierto, era la maquilladora de Tyra Banks antes de entrar en el concurso y Asia O’Hara (temporada 10) trabajó para Chanel.

No hay local gay en EE UU que no cuente con espectáculos drag queen, o programas en directo que no inviten regularmente a antiguas participantes a su escenario. En la foto, Lady Gaga. FOTO: CORDON PRESS

SU PÚBLICO, FEMENINO

El éxito de los tutoriales de las drag queens más famosas radica en la conexión que tienen con el público femenino. A muchos les sorprende que, por ejemplo, la mayoría de las participantes en los DragCon son mujeres (conforman el 60% del público que asiste; la mitad de ellas con menos de 30 años). También lo son quienes forman parte de la audiencia del programa. Féminas que reciben con ganas todo tipo de consejos, entre los que destaca el «no tener miedo a probar cosas nuevas y arriesgar», dice Asia O’Hara.

«Mi truco de belleza para verte glamurosa es no lucir nunca tu propio pelo y no llevar tacones altos sobre césped húmedo», explica RuPaul, adicto declarado al sérum con ácido hialurónico de Le Mieux. Él sugiere a sus ‘gatitas’, como las llama en el programa, que sean concisas a la horas de dar trucos de belleza. «La gente quiere inmediatez, poder llevar a cabo los consejos por ellos mismos y en el momento en el que lo ven», asegura. Desde usar antitranspirante para el rostro (Miss Fame cita incluso cual: el de Alcone Co.) a optar por sombras de color blanco para sustituir al iluminador en pieles muy claras (de Kim Chi, cuya máxima es «Cuanto más oscuro sea el producto que usas para el contorno, más delgado pareces»). No hay aspecto que no traten.

Patrick Starrr junto a Kim Kardashian. FOTO: GETTY IMAGES

«Para lograr una boca brillante, lo primero es eliminar el color natural. Usar un tono beis de una barra fundente sobre los labios y luego añadir el color que realmente se quiere lucir», explica Valentina. «El mejor desmaquillante es el aceite de coco», añade Morgan McMichaels (hay que tener en cuenta que son expertas en desmaquillarse, pues retiran pegamento, brillantina y productos muy agresivos cada vez que acaba el espectáculo). Iluminar el rostro y el contouringson los aspectos que más expectación generan. «Hay que mezclar diferentes tonos a la hora de crear el contorno y que no se vean líneas, salvo que se busque un resultado dramático. Es importante tener un color de transición siempre a mano, naranja o marrón, sobre el que luego añadir brillos y, finalmente, el maquillaje en polvo», explica Aja. El lema de Monét X Change si el objetivo es brillar es: «Un poco de iluminador en las mejillas, el centro de la nariz y algo en la frente».

La tatuadora Kat Von D se transformó en drag queen para la promoción de la línea de maquillaje que lanzó el año pasado en homenaje a la icónica Divine, que incluye paletas de sombra de ojos luminosas y un labial para «fomentar el arte y la creatividad».

PÉRDIDA DE SINGULARIDAD

La repetición de consejos y fórmulas corre un riesgo paralelo derivado de la popularidad del programa: una excesiva homogeneización del fenómeno. «Por desgracia, el show de RuPaul solo hace referencia a la élite del drag, no da cabida a otro tipo que no esté milimétricamente retocada y producida. Para las que tenemos ya unos años y bastantes referentes, se queda en una cosa entretenida, anecdótica. El problema son los jóvenes, sin más espejos que RuPaul», explica Yogurinha Borova, una de las referencias en España.

No opina lo mismo Deborah Ombres. «Creo que puede servir más como inspiración que como homogeneización. A la hora de crear un personaje drag, cada una tiene en su cabeza la imagen que desea proyectar y las copias no duran mucho; las comparaciones siempre han sido odiosas». Ella pone el acento en «la visibilidad y la puesta en valor del trabajo que hay detrás de cada elaboración, del maquillaje… lo que es, en definitiva, la creación del personaje».

Valentina, de origen mexicano y participante en la actual cuarta edición del reality All Stars, posa para los fans en la última convención DragCon celebrada en Los Ángeles. FOTO: GETTY IMAGES

A pesar del éxito de convocatoria de las concursantes de RuPaul’s Drag Race en España, la realidad del fenómeno en nuestro país está a años luz de Estados Unidos, incluso en el ambiente gay de las grandes ciudades. «Muy pocas pueden sobrevivir aquí. Solo lo consiguen casos aislados, artistas muy buenas que en su mayoría ya llevan 10 años en la profesión. Todas tienen impreso en su ADN un espíritu de supervivencia que permite que la estirpe siga creciendo, mutando, dando nuevos valores y manteniendo muchos consagrados», dice Yogurinha.

Sin embargo, la sensación es de optimismo. El que produce ver cada vez más famosos rendidos ante la gran diva, expandiendo con sus palabras el respeto y la admiración por las drags. «Nunca hay suficientes consejos ni palabras inspiradoras que vengan de RuPaul», declaró Dita von Teese. «Su corazón es tres veces más grande que el de cualquiera que conozca», escribió Jane Fonda en el prólogo de GuRu. «He experimentado de primera mano su ingenio y su inteligencia y es como una enciclopedia», le describió Naomi Campbell en Time. La estrella mediática Oprah Winfrey se atreve a ir un poco más allá: «RuPaul ha lanzado un increíble mensaje de inclusión y aceptación del individuo».

T/SERGIO CABRERA

F/el país

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