mar. Dic 18th, 2018

Diversidad Sexual Anticapitalista CDMX

Con el fin de prepararnos para el 3er Encuentro de Diversidad Sexual Anticapitalista, que se llevará a cabo en el mes de junio en Huitziltepec, Puebla, nos juntamos mediante una convocatoria abierta el 25 de febrero en la Ciudad de México, en una primera jornada de trabajo. Compartimos las conclusiones de las 5 mesas de trabajo:

ELECCIONES, INSTITUCIONES Y DERECHIZACIÓN SOCIAL

Las recientes alianzas partidistas nos han enseñado que no podemos esperar nada de los poderosos. La derecha y la izquierda no existen más que como matices dentro del mismo espectro de dominación: su interés es mantener las riendas de un Estado que históricamente nos ha excluido, encarcelado, medicado, humillado, asesinado.

Para los partidos políticos somos tan importantes como para el capitalismo: mientras representemos votos, polos de consumo de su basura electorera, vestirán tranquilamente el traje de la inclusión y los derechos humanos. Mientras usar una bandera arcoiris represente más costos que beneficios para su democracia, no tendrán problema en desecharnos. Sin rupturas con su lógica liberal, se escudarán en la voluntad de las mayorías para justificar el odio y la violencia.

Por eso asumimos un rechazo abierto a la democracia institucional y hacemos nuestro el compromiso de organizarnos más allá de las instituciones partidistas, y en contra si es necesario, para enfrentar este sistema de muerte.

DISIDENCIA VS. DIVERSIDAD

Por eso estamos conscientes del peligro de la diversidad, una noción que esconde el despojo y la invisibilización detrás de su brillo institucional. Y nos posicionamos en contra de asumir a la diversidad como la conciencia de que todxs somos diferentes, de que somos una sigla más en un espectro blanqueado y políticamente inerte. Porque por más que nos quieran encasillar en la “comunidad LGBTTTIAPQ”, no lo somos. No somos una comunidad homogénea y brillante. Ni aspiramos a ser iguales, a conseguir nichos de representación, a que se abran para nosotrxs las puertas de las instituciones que durante siglos nos han desechado: la iglesia, el ejército, el matrimonio, la familia.

No asumimos que la nuestra sea una preferencia sexual entre muchas, dentro de las cuales la heterosexualidad ocupa el trono de la mayoría. La heterosexualidad es un régimen político que lleva siglos disciplinando los cuerpos y los afectos dentro de las lógicas del capitalismo. Por eso no queremos ser parte de las muy diversas formas de dominarnos. Nos asumimos como disidentes de este sistema de muerte y destrucción.

Sabemos que aún la disidencia puede ser atrapada dentro de las frías lógicas institucionales y quedar reducida al nombre de cualquier programa para blanquear recursos públicos. Asumimos la disidencia como un proceso permanente y colectivo de construcción, que permite el diálogo, la reflexión y la autocrítica. Y la asumimos como un proceso abierto, que puede coincidir con la diversidad sólo en tanto posibiliten la autogestión y la autonomía contra la opresión patriarcal y capitalista.

CAPITALISMO Y PATRIARCADO

Las tradicionales organizaciones de izquierda han asumido abiertamente una postura anticapitalista, reconociendo que un sistema económico y político orientado a la generación de ganancia nunca verá por nuestros intereses. Sin embargo, pocas veces se reconoce que este sistema se alimenta y existe porque en sus bases está la dominación patriarcal sobre nuestros cuerpos, espacios y sentimientos. Una dominación que hace posible que todos los trabajos de educación, alimentación, crianza, reproducción, en fin, todos los trabajos que se traducen en sostenernos vivxs, se han mantenido invisibilizados y no remunerados. Queremos acabar con cualquier sistema y relación de dominación entre nosotrxs. No queremos patrones, no queremos presidentes, tampoco queremos esposos.

RACISMO, BLANQUITUD Y COLONIALISMO

Reconocemos que el capitalismo se ha desarrollado junto a un proceso de blanquitud, en los territorios colonizados durante su expansión en lo que hoy conocemos como México y América Latina. Así, la consolidación de los Estados nacionales, como el Mexicano, se ha fundado sobre lógicas coloniales que siguen operando hasta el momento.

Es desde este proceso de blanquitud que se conforman estándares de belleza inalcanzables para todxs pero omnipresentes en nuestros deseos, y desde el que se extrae el trabajo precario de los cuerpos que el sistema no reconoce: migrantes, indígenas, campesinxs, afrodescentientes, trabajadorxs sexuales. Desde la colonialidad, se creó también el sistema binario de género actual, que explota principalmente a las mujeres. En su expansión, la lógica colonial encontraba otros sistemas de género y en vez de ver una diferencia, vieron un problema.

Es así que las diferencias se reducen a procesos mercantiles, donde los cuerpos importan por su valor como mercancía: exotización de lo indígena a través de los pueblos mágicos -que además refuerzan procesos de despojo- y exotización de los cuerpos en el trabajo sexual. Asimismo, la exotización de ciertos cuerpos y el rechazo hacia otrxs, también se hace evidente en el uso de la tecnología y las aplicaciones de ligue y sus violencias frecuentes: no gordos, no femeninos, no artesanías, discretos, no sidosas.

Pero también dichas lógicas coloniales han dado como resultado que las clases dominantes sean blancas y/o blanqueadas, lo que se articula con la heterosexualidad como régimen político  construyendo un sentido común, donde es impensable que cualquier persona que no cumpla con los requisitos de la blanquitud, la heterosexualidad y el patriarcado, no sean consideradas válidas para acceder a la política, los liderazgos,  la cultura, el trabajo, la familia, etc.

Creemos que la división entre ciudad y campo es una división de sujeción y explotación, y que en el contexto histórico-político de mestizaje como homogeneización de las identidades y las culturas, no hace sino dividir fuerzas y generar antagonismos que al final sólo son perjudiciales para los grupos más vulnerables. Entendemos que la intersección de las opresiones heteropatriarcal, racista, y clasista es muy compleja, y es desde esa complejidad que atendemos al llamado del CIG y del CNI. Saludamos la lucha de lxs compañerxs disidentes sexuales, sus estrategias, individuales o colectivas, y reafirmamos nuestra intensión de caminar juntas.

MILITARIZACIÓN Y VIOLENCIA

Reafirmamos que la guerra contra las drogas no es más que parte de la guerra actual del capitalismo contra la humanidad. Que lxs muertxs siguen estando entre las clases más bajas y que esta violencia no se reducirá, antes más bien aumentará independientemente del partido que ocupe la presidencia. Que, además, esta violencia reafirma el sistema de dominación de las élites, pero también la dominación masculina, perpetuada a través de feminicidios y crímenes de odio como dispositivos normalizadores de una sociedad convulsa. Reconocemos la organización de la derecha evangélica como un polo visible más de esta guerra contra la humanidad, que busca despojarnos de la soberanía de nuestros cuerpos a través de la violencia y el miedo.

Asumimos que no podemos esperar justicia de las instituciones que organizan este estado de cosas. Sólo nosotrxs podemos defendernos, a través de nuestras redes de apoyo y nuestras prácticas de resistencia autónoma. Asumimos que cualquier acción o estrategia que agriete, cuestione, ataque o resista ante las dominaciones de las que hemos hablado es un acto de autodefensa legítima y necesaria.

**De estas 5 mesas de trabajo se derivarán varias acciones, entre ellas talleres, conversatorios, alianzas y acciones colectivas que compartiremos en redes sociales de Diversidad Sexual Anticapitalista, Manada de Jotas y Red LGBT+ de apoyo al CIG, estén al pendiente.**

F/Joterismo

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