lun. Mar 25th, 2019

EL ASILO DE LAS PUTAS JUBILADAS

No hace mucho leí un artículo escrito por Javier Brandoli hablado de un lugar en el corazón de México donde viven 20 prostitutas jubiladas huyendo del sexo y la violencia. Angélica: “Era un sapo en la oscuridad. Hoy soy una luciérnaga”.

Consuelito sus hijos le raparon la cabeza, le pegaron  y maltrataron al enterarse que había sido prostituta. Llegó aquí y al año murió de pena, cuenta Jésica Vargas, directora de la única casa de acogida para prostitutas ancianas. “Todas somos madres Da igual si ellos dejaron de ser hijos; nosotras no dejaremos de ser madres e iremos a ayudarlos aunque no nos quieran”, explica Marbella Aguilar de 60 años.

La casa Xochiquetzal es un milagro en medio de un mundo duro y cruel que consume  almas y carne, “es un colectivo invisible, rechazado y olvidado” como en muchos países. Este proyecto comenzó en el 2006 cuando el Gobierno de la Ciudad de México donó un inmueble en el centro histórico para crear este asilo. Este lugar, ya consolidado, acoge a 20 mujeres con edades comprendidas entre los 51 y 84 años. Las habitaciones son compartidas, hay talleres de actividades, hay normas para el buen funcionamiento y convivencia. La Casa es un inmueble bonito, con un patio central abierto donde las más enfermas y ancianas descansan  al sol. Es responsabilidad de cada una, limpiar cuartos y baños que comparten; hay una pequeña clínica donde algunas reciben oxígeno. En la sala donde desayunan, comen y cenan se esmeran en que hayan tortitas.

Muchas mujeres vienen de otros estados de México sin papeles. Han sufrido abusos y palizas desde niñas y para la mayoría su mayor dolor es el rechazo de sus hijos, que se avergüenzan de ellas. Muchas han tenido adicciones y han vivido en la calle. Los requisitos para poder entrar son: haber sido prostitutas o serlo todavía. Antes debían tener más de 65 años, pero la realidad ha demostrado que había que bajar esa edad, dice la directora.

Hace poco falleció Vicky a los 49 años y natural de Tijuana, a la que su chulo echó a la calle cuando quedó incapacitada para el trabajo debido a sus múltiples enfermedades. La compañeras la llevaron a la Casa y a los dos meses murió.

Pero por desgracia, este proyecto tambalea. Las necesidades económicas son muchas “hemos estado sin pagar el gas y sin tener cocina ni agua caliente. Diez pesos de donativo son importantes”.

A continuación, un resumen de las entrevistas/relato  hechas a cinco mujeres que viven en la Casa y que nos cuentan un poco su vida.

  • Elia, 69 años . Desde niña sufrí malos tratos de mi madrastra, era adoptada. Me pegaba con una vara de membrillo. A los siete años me echó y dormía en la calle. Iba a los basureros a buscar comida y la policía me atrapó, llevándome al Tribunal de Menores, pero a los siete meses me escapé. A los 10 años, en el basurero me violaron y golpearon. A los 13 tuve mis dos primeros hijos gemelos . He tenido 12 hijos, todos varones y gemelos. Nunca supe quien fueron sus padres. Me prostituía para sacarlos adelante. El amor de mi vida fue una mujer. Estuvimos juntas 33 años, era cocinera y me ayudó con mis hijos. No teníamos casi sexo, éramos más amigas. Murió”. Llevo 4 años en esta casa. Me lo dan todo. Nunca ahorre.
  • Soledad, 59 años. Cuando mis papas se divorciaron se acabó el paraíso. A mi madre yo le recordaba a mi padre y me pegaba palizas. Un día me colgó de una viga y me golpeó como a una piñata. Paro para comer delante de mi, yo llevaba días sin probar nada. Se quedó dormida sobre la mesa y una hermana más pequeña me descolgó, me puso en un pañuelo ropa y comida y me dijo que huyera. Con 11 años me puse a trabajar en el servicio doméstico de casas en Xalapa. Sufrí acoso sexual de maridos e hijos. Me intentaron violar siete hombres. Tiempo después un hombre me subió a un coche. Había otra niña. .. me compro otro hombre. A los 16 años me encontré con el hombre de mi primera vez. Nos casamos y tuvimos 3 hijos. Dejé de prostituirme. Tenía 32 años más que yo. El muere y pagar los gastos del Hospital me arruinó. Volví a la prostitución para pagar su morfina. Viví con mi hijo hasta que se casó y su mujer me pidió que me fuera de casa. Dormí en la calle y comí restos de la calle .Los miércoles convivo en una comunidad religiosa y mis hijos no saben que fui prostituta; podrían perder sus empleos.
  • Norma 63 años: Yo era una niña mimada y consentida que me hice rebelde. Con 14 años discutí fuerte con un hermano y me fugué. Acabé cuidando a los hijos de una americana que me encontró perdida en un parque. Al poco tiempo regrese y mi madre no me acepto en casa. Empecé a prostituirme. Conocí a una mujer que resulto llamarse Arturo y con el que me casé. Todo termino cuando tres años después lo encontré con otro hombre en la cama. Hubo terribles experiencias cuando ejercí la prostitución, disparos por los cuales perdí un ojo, palizas, asfixias… Me marche embarazada y mi madre , esta vez me perdono, pero me quito a la niña.  Tuve cuatro hijos. Dos me los quitaron los papas y a la pequeña me la robaron y no se dónde está.
  • Angelica 51 años. Recibí una educación muy estricta. Me case a los 17 años y vinimos a la capital. Después de 11 años casados comienza a pegarme palizas por celos. Lo abandono y regreso a casa de mis padres. Al tiempo vuelvo a por él y lo encuentro alcohólico. No me acepta. Murió hace 5 años. Trabajo como prostituta desde hace tres años. Tuve una relación amorosa con un cliente al que dejé porque me obligaba a practicar un sexo muy violento.

Como vemos la vida nunca ha sido fácil pero para otras personas todavía es más difícil y cruel. Son situaciones complicadas, algunas de ellas sin opciones. Vidas truncadas por la injusticia, el maltrato, la vida… pero continúan adelante, soportando lo que la vida les da y ellas lo aceptan con humildad y agradecimiento.

Suerte a todas,

T/Montserrat A

F/Mujer y Evolución

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