mar. Dic 18th, 2018

EL MARICA DE WILLIAMS BURROUGS

El lector/a prevenido sospechará que el título del artículo es un juego de palabras, sobre todo si nota que la palabra “marica” está en cursivas. Habrán otros lectores/as más incautos, que lo leerán y lo entenderán al pie de la palabra, pero lo cierto es que no me interesa resaltar el hecho de que William Burroughs, escritor norteamericano de la década de los cincuenta, reconocido a pesar suyo como parte de la llamada Generación Beat, era homosexual, sino hablar sobre su obra y la influencia que tuvo en la cultura de su época.

No obstante, esto es un zapato que me queda grande. No soy lector empedernido de su obra ni tampoco conozco el ambiente cultural en que se desarrolló la misma. Solo sé, vagamente, que Estados Unidos de posguerra era una nación profundamente conservadora, acérrimamente anticomunista y de credo liberal (lo eran, al parecer, mucho más que ahora). Sobre Burroughs no tengo ninguna certeza, más bien una serie de sospechas que hoy quisiera compartir aquí.

“Marica”, es el título con que se publicó en español la novela de Burroughs titulada en inglés Queer, escrita a comienzos de los años cincuenta, pero publicada por primera vez en 1985. Y en verdad “marica” es una buena traducción del término queer, pues conserva toda la carga peyorativa del mismo: un insulto, un llamado despreciativo e hiriente hacia lo raro y todo lo que no sea considerado normal.

El marico en la novela de Burroughs –profundamente autobiográfica, por cierto–, es un hombre patético, torpe al momento de disimular su deseo sexual y con vergüenza de quedar expuesto ante otros hombres más jóvenes y hermosos que no dejan de rechazarlo. Es esa exposición bochornosa, ese desamparo ante la mirada de los demás en que está Lee, el protagonista, lo que está plasmado, creo yo, en el título del libro: QUEER, una marca, un estigma. Lee, está desnudo ante su deseo y no hay gesto pudoroso que lo recate, como si llevara la palabra “marico” tatuada en el pecho.

Justamente, casi todas las tapas de las diferentes ediciones del libro llevan la palabra queer escrita en mayúsculas. Uno puede imaginarse lo difícil –sino imposible– que debió ser para los lectores/as de Burroughs , leerlo en el metro, o sentados descaradamente en el banco de un parque o en la parada del autobús. Parecido sería  llevar hoy día una franela que diga “MARICO” estampada.

No es raro que su obra, escrita a comienzos de los cincuenta, haya sido publicada muy tarde en la década de los ochenta –¡estamos hablando de un pudor editorial de treinta años!–, pues no solo se trata de un retrato realista de la homosexualidad y las drogas, sino también una crítica a los valores y a la cultura de su sociedad.

Hoy día, el término queer ha sido reapropiado por la comunidad de lesbianas, homosexuales y personas trans. Sigue siendo un insulto, pero también, al mismo tiempo, es una rama de estudios universitarios que abarca diferentes áreas del conocimiento y disciplinas como la sociología, la historia y la antropología.

El “marica” de Burroughs, es decir, la audaz crítica social y la exposición abierta de la condición homosexual en su obra, posiblemente incidió, como el resto de los escritores de la Generación Beat, en el pensamiento contracultural de los años sesenta y setenta en Estados Unidos.

Pienso que en Venezuela nos falta aún mucho por recorrer. Nuestros colectivos sexodiversos están entregados más a la lucha política, que todo lo abarca, que a la revolución contracultural. Tenemos el talento: hombres y mujeres de todas las identidades sexuales y géneros que son artistas, pensadores e intelectuales y, hoy más que nunca, estamos orgullosos de quienes somos y de la manera en que nos mostramos al mundo, entonces, ¿a qué esperamos?

javierveliz01@gmail.com

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