mié. Dic 12th, 2018

Pequeños relatos de Leonel Giacometto

“Escuchás cómo suenan en tu marcha mental las escupidas de tu hermano mayor en la tierra del pueblo donde dicen que un actor de Buenos Aires de nombre Alberto y de apellido Mazzini”, te escuchás decirle, “recaló con una obra de teatro que te deslumbró a vos y a tu colita ya un poco hirsuta, y a tus 9 años en un depósito oscuro detrás del Teatro Verdi, el actor se hizo el macho con vos. Te creyó un enano en realidad. Pero vos tuviste, en la pija del actor del que se comenta hasta hoy su expansible capacidad para acomodarse solito hasta tres vergas a la vez, como Islas, vos, ahí, sin entenderlo pero ahí, en esa carne, vos, cuando toda la descarga actoral dejaba marca en el ojete del enano que el actor creía que eras vos, y todo, pero todo lo que el budismo tibetano te quiso decir y todo lo que vos creías, calladito y rechonchito como eras en Wheelrigth, que irías a tener. Pero te creció el pelo y tapó cuanto orificio había para que discurriese lo que dentro confunde lo que es con, por ejemplo, una tarjeta sin contacto. Quisiste pero no fuiste. Voy a tener no es lo mismo que tendré. Negociar con uno mismo es una forma posible de futuro. Pero, si lo espacial de la materia es lo visible para ser digamos, y esa magnitud que viene en realidad nunca está viniendo sino que martiriza el valor del mérito, entonces, así, no teniendo en qué entretener el cuerpo y con la manifestación de lo inútil como lo que tendré después de ahora, ahí, un enlace interno podría procurarme aquello que voy a tener. Ojalá suceda”, te escuchás que le decís. “Tu despertar es sombrío”, pensás, pero no se lo decís..

f/http://putosbreves.tumblr.com/

Leonel Giacometto

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