mié. Dic 12th, 2018

Pequeños relatos de Leonel Giacometto

Lo que te dijo esa voz aquella vez cuando como un idiota asumiste la culpabilidad de lo que otros llamaron maldad fue, en realidad, la voz que traducía su humedad. Aún traduce eso esa voz, y lo que persiste a pesar de todo hoy es esa forma de presencia de eso de lo que habló aquella vez, cuando otros llamaron maldad a la acción específica, y no relativa, de haber permanecido más de lo indicado en estos casos. Estos casos es el amor que no es dual, que no termina de entregarse; pero aún así es su humedad lo que persiste, irresoluta y voluptuosa, como fuera del orden amoroso, y dentro de la práctica condensada de un momento en que no había aquello que otros tradujeron maldad, sino pura materia viva, junta y desordenada, como es la materia viva. Al menos esa noción tenías mientras la voz te decía aquello. Hoy la humedad aparece como una ofrenda. Algunos vieron una ofensa en esta ofrenda que aparece hoy, y lo llamaron maldad. Sin embargo, como alejado de cualquier asunto ordinario, el aire alrededor de su cuerpo parecía descender y filtrarse húmedo de su cuerpo al tuyo. Hoy también lo hace pero es esa voz la que traduce y no su cuerpo, ausente y sin sombra. La noción de daño es un problema en estos casos.

f/http://putosbreves.tumblr.com/

Deja un comentario