mié. Dic 12th, 2018

Pequeños relatos de Leonel Giacometto

Es algo aparte de todo. Un refucilo que te parte las pupilas de golpe. Apela a todo. Achica los espacios inflamables, los concentra en un signo. Dispara observándote, te abre hacia lo que danza y galopa es grueso y caramelo. Te deja. No tan lejana. Después, se tiene la sensación de que al menos una hora pasó desde que comenzó, se estableció y se fue o permaneció disperso pero irresoluto, como esas venas en la cabeza que a veces laten avisando que lo que viene es viento, y no polvo. Pero la percepción de su estancia no llega nunca a cuatro segundos. Esto fue aprobado tanto por la psicofarmacología como por la llamada medicina holística. Lo que varía es el cómo se lo explica para que el receptor –que es uno, todos y en realidad, nadie- no pueda pensar en la magnitud de este suceso sobre el peso del mundo que vive y habita.

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