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Se nos van

Por: Luis Mancera Pérez

Perdemos a las y los mejores, las brújulas que requerimos siempre, pero más en estos momentos del presente. Se nos fueron Rodrigo Navarrete y Rummie Quintero, y tras ellos la irreverencia de su tiempo y la escuela que son y representaron para nuestra formación como activistas en lucha por la autodeterminación de nuestros cuerpos y nuestras identidades. La memoria de la diversidad sexual venezolana está en riesgo.

Rodrígo Navarrete

Rodrigo Navarrete es un ícono de la irreverencia académica y honorable académico a la vanguardia de sus tiempos vividos. Hablar de Rodrigo es referirnos a ímpetu, lucidez, genialidad, experticia, Escuela y legado. Cientos y cientos de estudiantes, antropólogos y antropólogas fueron forjados con sus debates densos, extensas lecturas necesarias y cuestionamientos profundos en campo. Rodeado por maravillosos amigos y amigas, que también fueron sus hermanos y hermanas elegidos en diferentes campos del saber y de la lucha de calle. Rodrigo nos marcó; nos dejó preguntas bien claras para taladrar la modernidad y sus recovecos.

 

Rummie Quintero

Rummie Quintero es otro ícono de la irreverencia que contestaba e interpelaba sin medias tintas demostrando incansable desempeño de proyectos, propuestas y demandas. Hablar de Rummie es referirnos a arte, solidaridad, cuestionamiento, memoria, constancia, abrigo y legado. Ella protegió hasta el último momento el norte de la lucha sexogenerodiversa como bien la enunciaba y la in-corporaba a su acción y pensamiento. Rodeada de hermanas, adversarios, aliadxs, todos y todas quienes formaron parte de su extensísima trayectoria como luchadora por los derechos humanos de las personas trans. Ella, Rummie, nos sentó y se hizo escuchar plenamente; nos dejó la tarea histórica de garantizar estas justas demandas hasta que alcancemos la igualdad real y efectiva.

 

Memoria en Disputa

La memoria está en disputa, por lo que el archivo de las luchas -las obras de Rodrigo y Rummie, por mencionar un ejemplo- está en riesgo de olvido por una ola nueva que no ha leído los resultados de las acciones de las y los primeros. A esto se suma el choque global de lo efímero y lo artificial que prevalece como criterio de vida, de goce, de consumo estético y por sobre todo, como acto de aprendizaje; eso que permanece en la esfera pública es lo que dictaminan los espacios virtuales de 30 segundos y la avalancha de coreografías sin swing ni son propio. A esto se enfrentan las voces y los cuerpos históricos de quienes lideran las demandas diversosexuales, y les espera a esos jóvenes y recientes liderazgos que aún no lo perciben como parte de su contexto inmersivo.

¿Hoja de ruta? Unidad entre las disidencias. Conciencia interseccional.  Lectura hemerográfica y bibliográfica sobre nuestro pasado diversosexual. Despatriarcalización permanente del debate disidente de los cuerpos y de las identidades. Acción pedagógica y andragógica en el andar del  activismo para unxs, militancia para otrxs, trabajo para otrxs tantxs más. Replanteamiento de los espacios conquistados, para dónde va una marcha, cuál es el pliego del camino que trotamos cada 17 de mayo y 28 de junio. Por sobre todo, memoria, memoria reconstruida de lo vivido a partir de trabajo masivo en equipo, incluyendo la mayor cantidad de referentes históricos de cada uno de los territorios, entidades y espacios de resistencia diversa que han existido en nuestro valiente país; sin esta vamos a ciegas. Por ello, que no se nos vayan.

 

ver: https://rompiendolanorma.org.ve/73-apoya-leyes-que-prohiban-la-discriminacion-contra-personas-lgbti-en-venezuela/

 

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