mié. Dic 12th, 2018

Sentir de una marica gorda racializada frente a la (im)posibilidad del amor (romántico y capitalista)

Orlando Sosa Lozada: Gordx, afroperuanx, marica y feminista en constante (de)construcción. Dedicado a la educación comunitaria e investigación desde la interseccionalidad y descolonización

Hoy es nuevamente 14 de febrero, acabo de salir de la ducha, veo mi cuerpo frente al espejo mientras me seco, y más allá de sentir el terrible calor, siento una gran necesidad de escribir. Pero no sólo quiero escribir sobre lo tóxico y violento que es el amor romántico (muchas compañeras lo harían mejor que yo, porque escriben desde la rabia, el miedo y las memorias porque sus cuerpxs y lxs de sus hermanas, madres y compañeras son los más golpeados y afectados por esta clase de amor). Hoy necesito escribir desde lo más profundo de mis entrañas, desde las memorias que habitan en determinadxs cuerpxs (principalmente gordxs, afroperuanxs, LGBT y sus múltiples cruces), desde las memorias almacenadas en cada zona de estx cuerpx que veo frente a mí, desde esas caricias culposas y placenteras que recibió, desde el rechazo, desde el deseo, desde el miedo, desde el dolor, desde las expectativas y desde la ansiedad que alguna vez sintió y que probablemente vuelva a sentir en algún momento de mi existencia.

 En la burbuja del activismo (principalmente el activismo feminista y LGBTIQ), se suele hablar sobre la importancia de deconstruir el amor y la monogamia, además de mostrar esas múltiples alternativas existentes que se presentan como las recetas que te llevarán a ese amor libre y cotidiano que todxs deseamos, pero no puedo dejar de pensar en cómo se puede deconstruir el amor romántico si es que eres parte de esxs cuerpxs que no han tenido la posibilidad de experimentar el amor ni en su forma más convencional. ¿Cómo se puede deconstruir el amor romántico si eres parte de esxs cuerpxs que nunca o casi nunca han sido tocadxs, o deseadxs, o cuidadxs? ¿Cómo se puede deconstruir el amor romántico si eres parte de aquel grupo en el que sus integrantes parecen estar destinadxs a estar eternamente solterxs?

 ¿El amor es una posibilidad para todos los cuerpos? En este capitalismo tan voraz que jerarquiza a lxs cuerpxs, beneficiando a algunxs por habitar el campo de lo hegemónico, a costa de la opresión de otrxs cuerpxs a lxs cuáles se les enseña a despreciarse a sí mismxs, siendo la culpa y el odio sobre estxs cuerpxs la principal fuente de riqueza de la industria de la “belleza y el bienestar” (que en muchas ocasiones se camufla en “salud”), el amor se convierte en una imposibilidad para muchxs cuerpxs, que son percibidxs como no dignxs de merecer amor, deseo y cuidado. El amor parece ser una imposibilidad en la adolescencia de muchas maricas, machonas y trans que no pueden manifestar visiblemente sus identidades, sentires y afectos. El amor parece ser una imposibilidad para muchas adolescentes gordas que son las últimas en ser elegidas para los quinceañeros, fiestas de promoción u otros. El amor parece ser una imposibilidad para esxs afroperuanxs que sólo son reducidxs al fetiche sexual y que nunca son presentadxs a las familias de sus parejas por temor al rechazo de las mismas. El amor parece ser una imposibilidad para lxs gordxs que somos coqueteadxs y deseadxs en secreto, pero que nunca seríamos presentadxs como pareja frente a lxs amigxs por vergüenza. El amor parece ser una imposibilidad para muchas personas con discapacidad/ diversidad funcional/ neurodiversidad, las cuales son asexualizadas o vistas como “ángeles que mandó Dios a la tierra” para probar la fortaleza espiritual de sus familias. El amor parece ser una imposibilidad para muchas maricas, machonas y trans adultxs mayorxs, lxs cuales son relegadxs a la soledad y al olvido.

 El amor parece ser una imposibilidad para muchxs de lxs que habitamos corporalidades no hegemónicas, cuyas existencias no son vistas como una posibilidad y por ello son patologizadas, infantilizadas, asexualizadas o vistas como una “etapa de tránsito” y que radica en unx la “decisión” de modificarlas para habitar el territorio de la felicidad y el bienestar. Siento que se habla tan poco desde lxs cuerpxs, cuando es a través de lxs mismxs que experimentamos todas las emociones, sentimientos y experiencias, tanto positivas como negativas. Nuestrxs cuerpxs almacenan tanta memoria que se refleja en nuestras acciones más cotidianas, por lo cual lxs corporalmente disidentes convivimos constantemente con el miedo, la desconfianza y la ansiedad. Nuestras corporalidades disidentes están más expuestas a la violencia camuflada en amor, porque frente a la necesidad de sentirse queridx, deseadx y cuidadx – la cual contrasta con la espera y los rechazos sistemáticos – al primer destello de posibilidad de amor suelen generarse vínculos no recíprocos basados en relaciones de poder, a partir de las cuales podemos llegar a sentir que la otra parte nos está haciendo un favor, y para evitar su ausencia, accedemos a priorizar los deseos del otrx, aunque sean prácticas tóxicas y violentas para nosotrxs.

 Probablemente la solución sea alimentar el amor propio, pero es inevitable que me joda saber que mi amor propio no me garantizará la felicidad, porque está fuera de mi alcance modificar las acciones y conductas prejuiciosas, discriminatorias y violentas del resto, me jode tener que ser yo el que eduque al resto para que logren desinstalar toda la herencia de este sistema racista, colonial y heteropatriarcal, me jode esta carencia de reciprocidad, me jode que a partir del reconocimiento de mi vulnerabilidad, me invada la incertidumbre que tan sólo una palabra o frase llena de odio/burla pueda activar las memorias profundas de mi ser y que mi amor propio sea incapaz de preservar mi bienestar.

 Amarse a sí mismo es un privilegio al que acceden determinadxs cuerpxs, en su mayoría hegemónicos, o lxs que pueden pagar servicios de salud mental/emocional, o lxs que contamos con redes de amor y cuidado que trascienden a lxs amigxs con lxs que vas a chupar y tonear. Es tan importante reconocer ese privilegio, sobre todo en esferas activistas y/o académicas donde últimamente muchxs quieren habitar identidades marginalizadas (muchxs quieren ser “gordxs”, “afrodescendientes”, etc, y se enuncian como tal, porque quieren asumir lo “cool” de dichas identidades, pero cuyxs cuerpxs jamás sufrirán por experiencias de patologización, criminalización, hipersexualización o discriminación).

 ¿Qué hacer frente a ello? ¿Estamos realmente generando nuevas prácticas basadas en un amor y cuidado que incluyan a todas las corporalidades? ¿Estamos haciendo algo para preservarnos a nosotrxs mismxs y a lxs nuestrxs? ¿Cuántxs de nuestrxs compañerxs estamos perdiendo y seguiremos perdiendo por no amarlxs ni invertir en su cuidado? ¿Podemos llegar a vincularnos con otrxs desde un amor que implique invertir tiempo y esmero en su cuidado, independientemente del deseo romántico/sexual que nos transmita? ¿O sólo estamos dispuestos a amar y cuidar a aquellxs que cuenten con capital romántico/sexual de nuestro interés? Si bien creo que es necesario tener nuestro proceso de deconstrucción desde la descolonización, la despatriarcalización y la interseccionalidad, abrazando nuestras contradicciones y aprendiendo a lidiar con ellas mientras desmantelamos todo lo aprendido, siento que es esencial reconocer que amar es algo sobre lo cual tenemos la facultad de decidir. Amar con todo lo que ello implica es un acto político.

 ¿A qué corporalidades hemos amado en nuestro pasado? ¿A qué corporalidades estamos dispuestxs a amar? ¿Hay algún patrón corporal sistemático en nuestros vínculos? ¿Hay alguna(s) corporalidad(es) a la(s) cual(es) no hemos amado? ¿Estamos dispuestos a crear nuevas posibilidades de amor, con todas las inversiones y cuidados que implican, y que las mismas sean ajenas a nuestros deseos sexuales y/o románticos?

 Espero que todos los días del año sean nuevas oportunidades para amar, con la conciencia política de lo que implica el amor. Tengo la esperanza que llegue el día en el cual el amor, el deseo y la afectividad sean una posibilidad para todxs lxs cuerpxs.

T/Orlando Sosa Lozada

F/joterismo.com

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